¿Educ. Gratuita para Todos?

miércoles 10 de agosto de 2011
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Pese a que la demanda no estuvo originalmente en ninguno de los petitorios que dieron origen a las movilizaciones, se ha socializado y difundido bastante en las últimas semanas la demanda de educación gratuita para todos los estudiantes de educación superior, cuestión que derechamente no comparto, posición que he creído necesario compartir y definir más claramente.


Lo primero es derribar un mito. EN estricto rigor la educación nunca es gratuita pues alguien tiene que pagarla, la discusión entonces no debiera versar en si es o no gratuita sino en quien la financia, el Estado o las familias, y en qué proporción lo hacen.


En segundo lugar y teniendo en consideración lo anterior, entendemos que las familias no pueden soportar el peso de la educación superior, esto por los altísimos costos que eso supone, y por lo tanto es principalmente el Estado el que debe encargarse de financiarla a través de aportes basales.


Es en lo siguiente donde surgen las discrepancias, ¿en qué proporción debe financiar el Estado?. Quienes defienden la “educación gratuita” naturalmente excluyen totalmente el aporte de las familias, la educación superior debe, según ellos ser financiada exclusivamente con fondos del Estado. Ante esto algunos hemos sostenido que ello no es correcto pues la estructura tributaria en Chile es sumamente injusta pues quienes tienen más no aportan lo que deben y además por impuestos como el I.V.A. el que es regresivo por definición. Argumentan entonces que el paso previo para conseguir “educación gratuita” es realizar en Chile una profunda reforma tributaria que cambie el sistema por uno más equitativo aumentando el impuesto a las utilidades y a ciertos recursos naturales (ya sea por concepto de royalty o derechamente renacionalizando el cobre). Existiendo entonces un régimen tributario justo y equitativo, los estudiantes no debiesen aportar a la educación.


Pero aún coincidiendo en la gran parte de la argumentación, mantengo mi discrepancia; mi cuestión es la siguiente, aún con una estructura tributaria equitativa, ¿debe el Estado financiar la educación de todos los estudiantes, incluidos los más ricos?


El rol del Estado es garantizar a los chilenos mayores estándares de justicia social y ello se logra garantizando derechos básicos a quienes lo requieren, no a toda la población pues las políticas públicas deben ser focalizadas; solo así se redistribuye la riqueza, de este modo no todos los jubilados reciben la pensión básica solidaria ni todos los chilenos asistimos a los hospitales públicos. Quienes sostienen la tesis de la educación gratuita lamentablemente cometen el gran error de transformarla en una demanda gremial, y no consideran en su argumentación que el Estado tiene también otras prioridades igual de importantes como son la superación de la pobreza, garantizar la salud de calidad, condiciones de trabajo adecuadas, inversión en infraestructura y obras públicas, etc., e incluso prioridades en otros niveles de la educación como son la enseñanza preescolar, básica y media.


Entonces ¿debe el Estado garantizar a los más ricos educación gratuita a costa de dejar de lado otras prioridades? A mi juicio NO. Lo que debe garantizar el Estado es que nadie, por carecer de recursos no pueda acceder a la educación superior. Por ello es que considero que la educación debe ser gratuita solo para los tres primeros quintiles y establecer un arancel diferenciado para el cuarto y el quinto; ello es mucho más justo y equitativo y principalmente permitiría al Estado liberar recursos para invertir en otras áreas que también son necesarias. No es trivial recordar que el problema económico consiste precisamente en como satisfacer las necesidades ilimitadas de la sociedad con los recursos ilimitados que se tienen, aún con la reforma tributaria más gravosa que se pudiese implementar.


Esto es de toda lógica, de hecho fue el planteamiento original de la Confech con el que nació este movimiento y por distintas razones se fue perdiendo, a mi juicio entre otras porque no es tan llamativo el slogan “Educación pública y con arancel diferenciado y de calidad”, pero estoy convencido que es lo más justo, lo más adecuado a la realidad chilena y lo que permitiría además obtener un éxito mucho más realista tras las movilizaciones.


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4 razones para decir NO

miércoles 6 de julio de 2011
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4 razones para decir NO al Mensaje Presidencial


Habiendo pasado tan solo unas horas de que el Presidente de la República hablara al país en un mensaje trasmitido en cadena nacional, ya ha habido diversas reacciones desde el mundo político y por supuesto, del movimiento estudiantil. Más allá de las legítimas diferencias o coincidencias que se tengan con el discurso, creo necesario fundamentar mi posición respecto a éste pues no cumple con las expectativas que se generaron con anterioridad.

Cinco son las razones que a mi juicio se pueden plantear en rechazo a esta propuesta:

  1. No plantea una reforma profunda a la Educación Superior: En efecto, el Presidente de la República plantea medidas que no significan en lo absoluto una reforma estructural; se han centrado los esfuerzos principalmente en elementos económicos como más financiamiento (de dudosas características como trataré mas adelante), más becas y finalmente, más y mejor acceso al crédito.

Lo anterior es lamentable, no solo porque no se hace cargo de los puntos cruciales que la OCDE ha hecho ver que deben ser corregidos, sino también porque el Gobierno desperdicia la oportunidad histórica de realizar una Reforma educacional seria y consistente, con un movimiento masificado como nunca antes y cuya aprobación es de un 81,9% de los chilenos según la encuesta realizada por Radio Cooperativa y la UTFSM.

2. Profundiza un sistema basado en el lucro y un mercado des-regulado. Una de las principales críticas que ha desarrollado el movimiento estudiantil, el Banco Mundial y la OCDE al modelo de educación superior chileno es que éste se encuentra excesivamente sustentado en una óptica liberal según la cual es el mercado el que debe orientar la actividad educativa, transformando así la educación en un bien que se transa. El estudiante es un cliente que paga por una carrera en miras a la rentabilidad económica que ésta podrá generarle en el futuro. Se trata entonces de lo que se ha llamado una universidad profesionalizante que excluye elementos como la búsqueda de la verdad y el aporte al conocimiento, hoy capturado por quienes financian la investigación. La educación en el siglo XXI, en especial la universitaria, tiene sentido solo si es un aporte a la sociedad del conocimiento.

El Presidente de la República hace caso omiso a esta crítica y confirma lo que ya algunos Ministros habían afirmado, y es que están a favor del lucro en educación y reconocen su existencia de hecho pese a que la ley lo prohíbe. Su respuesta es aún más lamentable pues proponen transparentarlo y regularlo haciendo un borrón y cuenta nueva, aplicando una amnistía a quienes durante muchos años han vulnerado flagrantemente la ley a vista y paciencia de quienes tienen el deber de hacerla respetar. Para todo el que tenga un mínimo respeto por el estado de derecho, esto es simplemente inaceptable. Además, la educación ni siquiera debiese entrar en la lógica del mercado, pues es de una naturaleza distinta a otras organizaciones donde si es propio el lucro, como por ejemplo las casas comerciales.

Por otro lado el Gobierno insiste en implementar los denominados voucher (subsidios a la demanda) con lo que buscan fomentar la competencia entre universidades transformando al estudiante en una especie de botín con el cual las universidades pueden aumentar sus ingresos; demás está decir que ello genera efectos perversos en el sistema educacional.

  1. No se hace cargo de demandas esenciales de los estudiantes. ¿Donde queda la exigencia de un Estatuto que garantice la libertad de asociación en todas las federaciones y centros de estudiantes, cualquiera sea su casa de estudios? ¿Dónde queda la derogación de los artículos que impiden la autonomía de las universidades en cuanto a la participación estudiantil, en miras a generar más y mejores comunidades universitarias? Estas demandas son las únicas a las que el Gobierno no ha hecho referencia, ni siquiera tangencialmente, ¿las razones? Que cada uno saque sus propias conclusiones.

  1. Queda pendiente la letra chica: En los temas económicos el Presidente ofrece un Fondo para la Educación (FE), con un monto de 4 mil millones de dólares. Según dijo, este complementará los recursos del presupuesto fiscal y será financiado "con recursos del Tesoro Público, del Fondo de Estabilización Económico y Social, de los excedentes del cobre y otros que se convengan en el contexto del GANE". Lo primero genera suspicacias por las siguientes razones:

- No especifica si los fondos serán para educación Superior exclusivamente o también considera a la educación preescolar, básica y media.

- Llama la atención el monto por ser una cifra demasiado alta; hace unas semanas La Segunda aseguraba que eran necesario 2 mil millones de dólares para cubrir todas las demandas del movimiento por lo que surgen dudas ¿cómo se llegará a esa cifra? ¿considerando el gasto actual? ¿Considerando el gasto privado o solo el gasto público? ¿Será permanente o transitorio? ¿En qué periodo de tiempo?

- No se hace cargo en el mensaje de un tema elemental ¿a que instituciones estarán destinados estos recursos? ¿de que forma se entregarán? ¿Fondos concursables, convenios por desempeño, fondos de libre disposición? ¿Bajo qué criterios? ¿se considerará el carácter público y la calidad de las instituciones?

Por otro lado, respecto a los créditos universitarios mencionó que el objetivo del gobierno será “reducir la tasa de interés del Crédito con Aval del Estado, a cifras cercanas al 4% en un año normal, permitiendo así, a través de mejoras y subsidios del Estado, una rebaja significativa del monto de las cuotas de pago”. Al igual que en el tópico anterior, se generan dudas respecto a diversos aspectos que perfectamente un gobierno serio y con la enorme cantidad de profesionales y asesores que tienen podría haber detallado en documentos anexos al mensaje presidencial. Si bien en general podemos considerar que es un avance respecto a la situación actual, surgen las legítimas preguntas: ¿en que se sustenta la cifra del 4%? ¿A que se refiere con “un año normal”? ¿Mantendrá el acceso al crédito actual o permitirá un acceso universal a éste? Son preguntas que si bien el Presidente asegura que podrán ser respondidas por “un grupo de trabajo”, en atención a la urgencia podrían haber sido resueltas con mayor claridad, en especial cuando el movimiento, respaldado por organismos internacionales como el Banco Mundial han señalado que mantener el crédito en manos de la banca es contraproducente tanto a los intereses del Estado como de los estudiantes, y que además no considera a la clase media.

Después de lo mencionado, la situación no es alentadora. A pesar de lo que sostiene el Gobierno la inmensa mayoría de los estudiantes aspiran a estudiar y no seguir perdiendo clases, estamos concientes de nuestros deberes como también de nuestros derechos, pero también hay plena conciencia de lo dramático que resulta para muchas familias chilenas ver frustrados sus sueños por un sistema educacional que profundiza las desigualdades y la exclusión social. Esto por la existencia de carreras saturadas, con aranceles altísimos y que para peor no garantizan empleabilidad. El sistema educacional no puede financiarse jugando con las expectativas de las familias chilenas.

Se puede apreciar que las movilizaciones continuarán poniendo a prueba nuestro sistema político que, como se puede apreciar, hasta el momento no ha mostrado ser capaz de canalizar las demandas ciudadanas.

Esperemos por tanto que el Gobierno recapacite y en conjunto con la oposición recojan las demandas del movimiento, las hagan suyas y podamos ver por fin, en el corto y mediano plazo, la Reforma Educacional que Chile se merece.

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La alianza ¿igualitaria?

lunes 25 de abril de 2011
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Obama en América Latina, la alianza ¿igualitaria?

Gran expectación ha causado no solo en nuestro país sino en todo el continente la gira del Presidente Barack Obama, principalmente porque esto involucra estrechar aún más las relaciones políticas y comerciales con el gigante del norte, pero no obstante ello y por sobre la avalancha noticiosa y la expectación sensacionalista tan común últimamente, es bueno darse un tiempo y pensar que significa sinceramente todo esto y que se puede leer tras los titulares.

Lo anterior porque esta visita tiene una cuota no menor de hipocresía, que algunos podrían argumentar, es muy propia de las relaciones internacionales, no por nada Libia hace unas semanas era un íntimo aliado de la Unión Europea en el norte de África y hoy es un enemigo deleznable y cruel, sin embargo, quienes no estamos en ese plano podemos darnos el lujo de cuestionar y criticar esa hipocresía.

Obama ha propuesto a América Latina en grandes rasgos lo que ha denominado una “Alianza Igualitaria”, convoca entonces a reconocernos como iguales y a trabajar juntos para “mejorar la seguridad común, expandir las oportunidades económicas, asegurar un futuro energético limpio y apoyar los valores democráticos que compartimos” además de “promover un hemisferio seguro, estable y próspero en el que Estados Unidos y nuestros aliados comparten responsabilidades en asuntos claves tanto a nivel regional como global”.

Lo primero que podemos cuestionar es si el trato sería recíproco, no solo porque resulta majadero hablar de las tantas y repetidas prácticas imperialistas, sino porque la desigualdad viene hoy dada por una sensación de inferioridad nuestra más que por la conocida superioridad norteamericana, de hecho las autoridades del país salvo contadas excepciones parecen ajenas a todo debate sobre asuntos internacionales o políticos y se remiten a pedir o a agradecer la deferencia de Estados Unidos por referirse a nuestro país y más aún ¡de pisar nuestro suelo!, nada de iguales, lo ven desde abajo. No es para menos que mi hermano menor me haya dicho que “deberíamos ir a ver a Obama al centro de Santiago, es como ir a ver al papa”, nada más cierto, salvo que uno viene a evangelizar y el otro a firmar tratados y acuerdos, usted verá cual es cual.

Lo segundo es que Estados Unidos pide para el resto de América lo que no aplica en su propio país y que de hecho en la práctica no promueve tampoco en el exterior, no pueden hablar de un futuro energético cuando emiten el 24,3% del CO2 del mundo y se niegan a firmar acuerdos para reducir las emisiones, es más, gracias a Wikileaks sabemos que sus embajadas realizan gestiones directas (o presiones) a autoridades para saltarse o modificar los marcos legales a la medida para sus inversiones (ver caso Termoeléctrica Campiche), más que actuar como iguales, abusan de su posición.

Lo tercero, es lo más burdo, Obama habla de construir juntos un hemisferio en el que seamos capaces de compartir responsabilidades claves tanto a nivel regional como global, suena fantástico, casi de ensueño. Días después ya en Brasil, la presidenta Dilma Rousseff lo emplaza: “Lo que nos motiva no es el interés menor de ocupación burocrática de espacios de representación, sino la certeza de que un mundo más multilateral generará beneficios para la paz y la armonía entre los pueblos” y pide apoyo a Estados Unidos para conseguir un puesto como miembro permanente del Consejo de Seguridad de la ONU en representación de América Latina, como es de esperar Obama solo dice “apreciar” su demanda y defiende una “ampliación limitada” del Consejo. Nada de igualdad, nada de compartir responsabilidades claves, nada de construir un hemisferio seguro, estable y próspero juntos.

Nadie puede impedir que Estados Unidos tenga intereses para mantener su superioridad (de hecho nadie puede), pero sí que busque compatibilizar esos intereses con ciertos estándares exigibles a todas las naciones y que sea consecuente con lo que plantea, ejemplos existen, en los últimos días se ha hablado mucho del cumplimiento de 50 años de la Alianza por el Progreso, situación con la que Estados Unidos compatibilizó su interés de mantener a raya el avance del modelo cubano apoyando económicamente las reformas democráticas (agrarias, políticas y tributarias entre otras) en muchos países, allá en el Sur hay una Revolución, y la causa principal es el hambre” dijo John F. Kennedy y “los que le cierran el camino a las revoluciones pacíficas, al mismo tiempo les están abriendo el camino a las revoluciones violentas”, lo dijo días antes de ser asesinado, seguramente no les gustó a los que causaban el hambre.

En fin, no podemos pedir de Estados Unidos que éste se pronuncie voluntariamente por todos estos temas, se requiere humildad y ella no viene con su estilo, pero al menos alguien podría pedirle alguna explicación sobre algún asunto, que ocurre con la presencia en Irak (nuestro país fue enfático en rechazar la intervención militar), la reducción de la emisión de CO2 o un simple perdón por la intervención de la CIA en 1973 entre tantas otras opciones. Se opta sin embargo por no agitar las aguas, la hipocresía, pues algún millón de dólares puede salir de algún tratado y eso es siempre mejor.

Lamentablemente, la historia de dominación y abuso por parte de Estados Unidos hacia América Latina estará siempre presente, precisamente porque aun esta vigente en mayor o menor medida y mientras no se hagan gestos efectivos que reconozcan el valor de nuestros pueblos y éstos no se valoren a si mismos como corresponde, el resentimiento estará latente y dará sustento a movimientos que desprecien la democracia.

La pelota está y siempre ha estado en América Latina, Brasil ha demostrado en los últimos años que es influyente y ha puesto su nombre en el mapa junto a sus demandas ¿planteará algo Chile? ¿Lo hará con la misma fuerza? O simplemente el Gobierno se regocijara de tener a Obama en Chile y nosotros seremos meros espectadores de las noticias, embobados con la simpatía del presidente y gritando gracias por ponernos atención. De igualdad, nada.

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Discurso Junta Nacional JDC, Enero 2011

sábado 8 de enero de 2011
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Estimado Presidente Nacional Jorge Cash

Mesa Nacional de la Juventud

Camaradas miembros de la Junta Nacional


Ninguna Juventud política en Chile tiene una historia como la nuestra, en efecto, ningún otro partido en nuestro país ha nacido precisamente desde un pequeño grupo de jóvenes como lo fueron hace ya más de 70 años, los fundadores de la Falange Nacional.

Fue la juventud social cristiana la que lideró la defensa de los más humildes y el mensaje de la Iglesia Católica al interior del anquilosado partido conservador, y esa misma juventud la que les dio la espalda cuando vieron que la derecha no era el camino hacia la justicia social, porque en su ADN corría una gran atracción por la concentración económica y la exclusión social.

Fue esa misma juventud la que inició una travesía por el desierto que duró largas dos décadas, con la convicción de que el esfuerzo y el testimonio de sus grandes líderes encontraría respuesta en el pueblo chileno.

Y con esa misma fuerza y convicción, esa juventud recorrió Chile en 1964 logrando el triunfo de Eduardo Frei, el que lideró uno de los gobiernos más transformadores del Siglo XX y que cambió para siempre el destino de nuestro país.

Era esa juventud que poderosa, aún pese a los quiebres internos, era capaz de ganar todas y cada una de las Federaciones de estudiantes secundarios y universitarios en los tiempos de la UP, derrotando a una izquierda que ponía sus esperanzas en el auge de Neruda, Victor Jara y Quillapayún.

Una juventud DC que enfrentó a la dictadura y recuperó la democracia.

Y hoy, en este momento tan difícil para las fuerzas que se han denominado progresistas, y para nuestro partido que pese a vagos intentos, se encuentra aún en una pendiente negativa perdiendo la confianza de la gente, nuestra Juventud parece haberse agotado con la misma rapidez.

Lo que planteo no es ninguna novedad, es un proceso en que todos somos responsables.

Pero la desconfianza de los jóvenes con la DC solo es una consecuencia de la disconformidad con la forma en que nuestro partido y la concertación gobernaron en los últimos años.

Lo digo camaradas, porque lo primero que debe hacer esta Junta Nacional el día de hoy es una análisis crítico de la derrota presidencial, es inexplicable como nuestro partido y el resto de la coalición se han vendado los ojos y han preferido evitar esta discusión.

Pero por dios que es relevante la autocrítica, no para sentirnos los rebeldes sino para que en el futuro corrijamos el rumbo y seamos capaces de enmendar las cosas.

Como puede esperar la Democracia Cristiana recuperar la confianza de los jóvenes cuando hace tan solo 4 años, ante la movilización de más de 1 millón de estudiantes, el gobierno de la concertación en vez de responder a la demanda ciudadana y a la oportunidad histórica de arrinconar a la derecha en el Congreso, la Presidenta optó por darle la espalda a los secundarios enviando proyectos de ley que en nada atienden los problemas de la crisis educacional chilena.

Como puede esperar recuperar la confianza de los jóvenes, que exigen libertad de expresión cuando la represión ejercida por nuestros gobiernos llegó a niveles insospechados en plena democracia, quienes estuvimos en esas posiciones lo conocimos de cerca cuando éramos detenidos cientos de estudiantes, entre ellos camaradas, que para el gobierno no éramos más que lumpen o violencia organizada.

Para que hablar de la forma en que se enfrentaron las movilizaciones de subcontratistas y profesores sumado a la persistente negativa de sectores liberales en el gobierno a enviar reformas laborales y la AFP estatal.

Discúlpenme camaradas, pero se ha instalado en Chile y por parte de gente en la Concertación, que el gran responsable de la derrota fue el Presidente Frei, no podemos aceptar tal falacia cuando él fue el único que tuvo el coraje, la garra y la energía para hacerse cargo de una coalición desorientada y atomizada, el único que estuvo dispuesto a competir cuando otros ponían condiciones sin poner nada de su parte, y otros populistas como Marco Enríquez renegaban de la concertación.

Los mayores responsables estaban en el gobierno, formando parte de esa transversalidad liberal protegida por la presidenta que negó a los chilenos mayores estándares de justicia social, también en la diáspora de la izquierda y su ofensiva campaña contra nuestro partido y también, digámoslo con franqueza, en candidatos a diputados que renegaron en sus campañas de Frei y la Concertación.

Entonces camaradas, tenemos como JDC dos opciones, o adherimos a la historia oficial de que perdimos porque lo hicimos fantástico y solo fue el desgaste, o hacemos la autocritica recogiendo las críticas de la gente para rearmarnos como partido y volver a hablarle a Chile con propiedad.

Debemos decirle a la Concertación que “Si cierran la puerta a todos los errores, también la verdad se quedará afuera”

Intentar avanzar hacia el futuro haciendo caso omiso del pasado, es pan para hoy y hambre para mañana.

En segundo lugar, debemos ser capaces de reestructurar el frente, un partido sin una organización efectiva simplemente se reduce a una declaración de buenas intenciones, es necesario adecuar la Juventud a los nuevos tiempos para desterrar de la primera línea las discusiones infructíferas respecto al padrón y reformular profundamente todas las estructuras.

La triste realidad es que más allá de los problemas del padrón no somos actualmente un frente de masas, si en la última elección votaron solo 1400 militantes.

En tercer lugar nuestro desafío es tener una voz propia, una opinión respecto a lo que debe hacer nuestro partido hacia el futuro y formular propuestas para enriquecer el debate y difundir en la juventud chilena un mensaje propio, consecuente, coherente y consistente.

Un partido sin ideas, es un intrumento sin sentido.

¿Cuál es la opinión de los jóvenes DC en educación? Seremos capaces de tener una voz frente al espíritu de lucro que ha socavado la educación chilena.

Que diremos respecto a la educación superior donde una elite de universidades que forman parte del consejo de rectores se han transformado en un club de amigos de dudoso rol público. O respecto a las universidades privadas con sistemas de admisión humillantes como la matricula por orden de llegada.

O que opinión tendremos en temas tan diversos pero relevantes para el desarrollo del país como la minería en que las empresas mineras multinacionales que explotando dos tercios del cobre chileno aportan al país menos que Codelco que explota tan solo el tercio restante, pues campea la evasión tributaria pues solo 2 de más de 40 empresas de la gran minería han pagado impuestos esporádicamente en las últimas décadas , todo a vista y paciencia del partido que lideró alguna vez Radomiro Tomic, gran defensor de una política nacional del cobre.

O que somos capaces de decir respecto a los derechos de los consumidores, el gran tema del siglo XXI, cuando las Isapres establecen tasas abusivas especialmente para las mujeres y las AFP obtienen utilidades obscenas mientras se proyectan pensiones indignas para los chilenos, para que hablar de la banca y la forma en que han esclavizado a la clase media.

En fin camaradas, hay tantas materias en que podemos dar una respuesta a la luz de nuestra doctrina y que de hacerlo, pondrían a nuestra juventud en la vanguardia, con el ánimo más fuerte que nunca para construir un país distinto, con un modelo económico distinto, mucho más centrado en las personas y orientado a defender a aquellos que más lo necesitan.

Sin más camaradas, quiero proponerles un voto político con los siguientes puntos que pude plantear durante la reciente campaña y que fueron suscritos tanto por Esteban Vega como por Jorge Cash:

PRIMERO: Que esta Junta convoque en el corto plazo a un Congreso Ideológico y Programático en que los jóvenes demócrata cristianos le hablen a chile y manifiesten sus ideas con claridad.

SEGUNDO: Que una vez concluido dicho Congreso, mandaten a nuestra Mesa Nacional a confluir con otros partidos de centro izquierda en una Convención de Juventudes en que podamos concluir con un documento que sea nuestra propuesta para integrar en un futuro programa de Gobierno.

TERCERO: Que el Consejo Nacional electo el día de hoy conforme una comisión que proponga a la próxima Junta un Nuevo Estatuto que acomode nuestra organización al siglo XXI.

CUARTO: Que solucionemos nuestra larga y lamentable discusión respecto al padrón solicitando a la directiva nacional del Partido un refichaje y estableciendo en el nuevo estatuto que la administración del padrón de militantes de la JDC que sean mayores de 14 y menores de 18 pase a manos de la juventud.

QUINTO: Que la Mesa Nacional convoque a una reunión entre todas las DCU a nivel Nacional para crear una orgánica propia de ellas que permita de una vez por todas aunar esfuerzos para tener una postura en común a nivel universitario.

Para finalizar camaradas, solo hacerles un llamado a que por sobre todo, no perdamos la capacidad de sorprendernos y de soñar un mundo distinto.

La realidad en el mundo es un verdadero desafío, estamos terminando una transición entre el siglo pasado y ya comenzamos a vislumbrar el mundo que nos tocará enfrentar, uno donde prima el capitalismo sin contrapesos y el individualismo se expande por todos los rincones del mundo y vemos como la política se ve desacreditada ante el dominio del dinero y los poderes fácticos que se extiende por todos los continentes, donde la unipolaridad cede ante una bipolaridad curiosamente entre dos potencias capitalistas donde la democracia y la soberanía se ven difusas, donde los partidos de izquierda asumen la socialdemocracia y la mayoría de ellos gobiernan utilizando modelos económicos en los que dicen no confiar, donde los partidos de derecha se camuflan con el discurso de la izquierda para llevar adelante sus programas liberales, donde las sociedades del mundo se visten de valores que no practican y la desigualdad parece ya tolerarse como algo cotidiano y la solidaridad desaparece tras el manto de la caridad, donde en nombre de la libertad se producen las más grandes atrocidades sin un orden mundial suficientemente valiente para detenerlas, donde si no reina el desinterés se impone el miedo y en consecuencia la inercia, etc.

Es en este mundo donde debemos ser alternativa, donde debemos difundir nuestras ideas y valores, donde debemos volver a ser la esperanza de un nuevo amanecer y representar los valores cristianos acogiendo los llamados de la Iglesia a conquistar los corazones de las personas que se sienten desamparadas en un planeta en que los poderosos los miran con indiferencia. La democracia cristiana fue grande porque entendió que para serlo debía aspirar a más que a un puesto en el gobierno o a una o dos decenas de parlamentarios, debía ser un faro en América Latina, para todos los pueblos sin distinción, una propuesta democrática y popular, de cambio y transformación para reinvindicar las grandes aspiraciones de progreso y desarrollo con igualdad y libertad.

No perdamos nunca la capacidad de soñar, como nos enseña el periodista uruguayo Eduardo Galeano

“La utopía está en el horizonte. Camino dos pasos, ella se aleja dos pasos y el horizonte se corre diez pasos más allá. ¿Entonces para qué sirve la utopía? Para eso, sirve para caminar.

MUCHAS GRACIAS

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