domingo, 29 de abril de 2012

Propuesta presentada en el V Congreso Ideológico JDC por Raúl Burgos, Mario Fuentes y el autor del blog.


Nos reunimos este fin de semana, esperamos no por única vez, para discutir y pensar sobre Chile y su futuro.
Es un tremendo desafío el que se nos plantea como Demócrata Cristianos; el hablar y representar un proyecto de ideas en un mundo convulsionado por un cambio de época en curso y que se ve cuestionado por crisis financieras y políticas, las cuales tienen su origen, a nuestro juicio, en el desarrollo de una cultura occidental individualista que ha atomizado las organizaciones sociales y las comunidades, menguando las posibilidades de las personas de hacer frente a los abusos de los poderosos. 
Ha regresado con más fuerza y evidencia la lucha de clases, con una clase media emergente que ve cómo, pese a los esfuerzos que realiza, sigue sometida al cruel mercado. Ya no se trata del proletariado sino que de un precarizado, víctima principalmente de las pésimas condiciones laborales, que son definidos como: “una multitud cuya principal característica es la inseguridad en que viven. Tienen trabajos de corto plazo, de modo que entran y salen constantemente de las cifras que miden el desempleo. Muchos de ellos son jóvenes, bien educados, con estudios que sus antecesores “proletarios” no habrían soñado alcanzar; pero están frustrados, pues la promesa de que a través de la mayor educación iban a lograr estabilidad y buenos ingresos no ha sido cumplida, y, peor, piensan que nunca va a ser cumplida. Observan a las grandes empresas a cuya producción contribuyen, pero no trabajando dentro de ellas, sino en ocupaciones que les dan subcontratistas o simples capataces a los que ellas han “externalizado” esas funciones. Pero ese mismo capitalismo que los “terceriza” los acoge para encadenarlos a través de una variada oferta de créditos de consumo, dinero plástico, préstamos inmobiliarios que tienen la estabilidad y la permanencia de que carecen sus trabajos, lo que ahonda su inseguridad y su angustia” .
Por supuesto, nuestro país no está exento de crisis; vivimos este cambio de época con nuevos y viejos problemas sociales que requieren de un Estado con una postura firme para defender al ciudadano de las injusticias de los que concentran el poder político y económico.
Nuestro partido, por su lado, vive una situación muy similar. Nuestros fundadores definieron a la Democracia Cristiana como pluriclasista, en el sentido de que el rico y el pobre podían compartir un ideal social cristiano; no obstante, el poderoso o el adinerado que entraba al partido asumía como suya la lucha por la defensa de los oprimidos, una opción preferencial por los pobres. Sin embargo, hoy vemos que los militantes del partido parecen estar en una confrontación de intereses muy distintos, en vez de ser militantes de una misma causa.
Lo anterior no es baladí. El partido ha reafirmado en los últimos años lo que en realidad nunca ha contrariado. En las instancias reales de participación, éste se ha pronunciado por reformas profundas, como las planteadas en el V Congreso Ideológico del PDC que nos pusieron a la vanguardia y, sin embargo, nuestros dirigentes no han planteado con suficiente énfasis estas propuestas a la opinión pública, existiendo, incluso, graves contradicciones con sus principios en algunos temas de especial relevancia como la educación.
Nos sobran ideas, nos falta liderazgo.
Lo anterior nos llama a zanjar sin vacilaciones un eterno debate en la Democracia Cristiana chilena: si es un partido y por consiguiente una juventud de centro reformista o de vanguardia.
Según Castillo Velasco hay dos formas de definir a un partido Demócrata Cristiano. Una que al parecer ha predominado en las últimas décadas es aquella que lo define como de centro y reformista, entendiendo por esto un partido que opera como un moderador o “bisagra” del sistema. Otra visión es aquella que lo define como un partido de vanguardia, que no se define a si mismo como un punto intermedio entre dos extremos, sino que se da una identidad propia y reconocible, es decir, el Demócrata Cristiano no entra en el escenario político para ser una mera alternativa al marxismo y capitalismo, a la izquierda y derecha, como meros recipientes vacíos de ideologías anquilosadas y fracasadas, sino que surge para romper dicho esquema y desarrollar una misión trascendente y transformadora del “desorden establecido”.
El partido de vanguardia es de militantes de una causa, que unidos por la disciplina y la coherencia ideológica trazan un camino y se proponen alcanzar el poder para la consecución de sus fines. No pretende entonces administrar el poder a la manera de Maquiavelo, sino utilizarlo para cambiar el orden de las cosas.
El partido centro reformista, entonces, observa la realidad y da su respuesta, mientras que el partido de vanguardia no solo la observa y la interpreta, sino que también interviene en ella, ya sea para confirmar sus valores o para corregirlos. El primero entonces busca interpretar y hacer suyo el sentir de la mayoría coyuntural, el segundo crear una nueva, a partir de nuevos paradigmas formando, lo que denominará Maritain, “una minoría profética de choque”.
Este Congreso Ideológico debe asumir con claridad la misión esperanzadora de la juventud chilena y asumir el compromiso de actuar conforme a un partido de vanguardia, que se propone alcanzar el poder solo para llevar adelante su programa.
Si asumimos un camino de vanguardia política y social, no solo necesitamos el instrumento eficaz, un partido político para avanzar, sino también necesitamos un programa y el fin que pretendemos alcanzar,  pues muchas veces en el calor de la jornada y la discusión política podemos olvidar por qué estamos aquí. Estamos aquí para pensar Chile y ofrecerle un nuevo destino, con creatividad y compromiso revolucionario.
Seamos VANGUARDIA

I. “Vanguardia para realizar una democracia de verdad”

Reafirmar la necesidad de realizar una profunda reforma al sistema político tanto a nivel constitucional como orgánico constitucional en los términos planteados por el V Congreso Ideológico del PDC y el Pacto “Un nuevo régimen político para Chile” firmado entre Renovación Nacional y nuestro partido.
De nada sirve proponer reformas económicas y sociales, si no contamos con la legitimidad democrática para llevarlas a cabo.

II. “Vanguardia en reformar la legislación laboral”

Como planteamos en este documento, una de las causas más graves de la desigualdad y las malas condiciones de vida se encuentra en la precariedad del Trabajo y la seguridad social. En los últimos años se ha hecho más evidente el predominio del capital sobre el trabajo, perdiendo la empresa su perspectiva comunitaria en perjuicio de la dignidad del hombre.
Para dignificar al trabajador y la organización sindical proponemos:

- Creación de una AFP estatal para dar competencia al sistema.
- Establecer la Sindicalización automática y la desafiliación voluntaria.
- Modificar el concepto de empresa de manera de acabar con los multirut y la existencia de más de un sindicato por empresa.
- Garantizar constitucionalmente el derecho a la huelga y a la negociación colectiva.
- Permitir la negociación colectiva por ramas o interempresa, así como también reglar la negociación colectiva en el sector público.
- Corregir las desigualdades en la subcontratación.

III. “Vanguardia en reformar la Educación Superior”
Como estudiantes universitarios la educación superior es un tema que no se nos puede escapar, consideramos que es importante responder a los grandes desafíos evitando caer en el materialismo tanto de izquierda como de derecha que ha puesto el debate solo en cuestiones de financiamiento sin ir más allá.
Proponemos:

1. Aumento de aportes basales a las universidades públicas que les permitan garantizar en ellas:
        a. Gratuidad de la Educación para los estudiantes pertenecientes a los 7                  primeros deciles.
     b. Arancel Diferenciado para los estudiantes pertenecientes a los deciles 7, 8, 9 y 10.
         c. Investigación de calidad.
         d. Desarrollar programas de propedéutico.
2. Creación de un crédito universal de carácter estatal de un 0% de interés, accesible a todos los estudiantes, cualquiera sea su institución de educación superior y que permita financiar no solo los aranceles sino también otros gastos de mantención.
3. Aumento sustantivo de montos y cobertura de becas para cubrir gastos de alimentación y mantención, así como la creación de una Beca para estudiantes que opten por estudiar en regiones.
4. Desarrollar una política estatal de fortalecimiento de la educación superior técnica.
5. Crear una Agencia de Acreditación de carácter estatal para certificar la calidad de la educación universitaria de manera obligatoria y que sancione con la clausura de carreras universitarias que no cumplan ciertos requisitos mínimos.

IV. “Vanguardia en proteger y aprovechar el Litio”

El Litio es el recurso estratégico del futuro, sus diversas aplicaciones en la producción de baterías, refrigerantes, cerámicas, vidrios especiales, también en el tratamiento de enfermedades e incluso en la construcción aeronáutica de naves espaciales y submarinos ha revelado la importancia de cuidarlo y aprovecharlo. 
Lo anterior es de especial relevancia para Chile, ya que hoy en el Salar de Atacama se encuentra aproximadamente el 40% de las reservas mundiales. Por todo lo anterior, nuestra Constitución lo consagra como un mineral; no es objeto de concesiones debido a que se consideró en los 80´ como de gran importancia estratégica. 
Pese a lo fundamental de su explotación, el ex ministro de minería Laurence Golborne declaró en varias oportunidades la necesidad de abrir la explotación del Litio a privados reformando la ley orgánica de concesiones mineras, cuestión que ha confirmado su sucesor. Golborne fundamentó esta decisión en la “necesidad” de explotar en masa y pronto nuestras reservas, reconociendo, además, en una entrevista a La Tercera que la producción de Litio está por sobre la demanda y que ello afectaba su precio.
Hasta sostuvo: "Cuando en un momento pensábamos que con el salitre estábamos sentados sobre mucha riqueza y no la explotamos suficientemente a tiempo y por muchos años, esa riqueza quedó postergada"…"es importante que los recursos que tiene el país sean explotados en el corto plazo, para que no estemos sentados sobre reservas para los siguientes siglos".
Golborne omitía todo criterio económico al sostener las mismas premisas de quienes fueron autores de la legislación minera en los 80´ cuando se argumentaba la necesidad de extraer pronto y en grandes cantidades el cobre. La consecuencia fue que los privados aumentaron drásticamente la producción llevando el cobre a precios indignos en los 90´ y en condiciones tales que el fisco prácticamente no se vio beneficiado por esa producción.
¿Qué es mejor para el país, explotar todo el litio muy por sobre la demanda o explotar razonablemente de acuerdo a ella?
En vez de cometer los mismos errores con la legislación minera respecto a la explotación cuprífera, necesitamos que el Estado asuma la explotación mediante la creación de una Corporación del Litio (CODELI) que realice inversiones para aprovechar este recurso y, sobre todo, darle valor agregado.

V. “Vanguardia en Renacionalizar el Cobre”

La que podríamos llamar la primera nacionalización del cobre chileno en 1971 fue aprobada por la unanimidad del Congreso y fue fruto de un trabajo mancomunado de todos los sectores políticos chilenos, desde la izquierda a la derecha y que partió décadas atrás con la creación de la Corporación del Cobre (Codelco), surgida por un proyecto de ley presentado por Radomiro Tomic y Salvador Allende. Y Chile no se equivocó. Solo Codelco ha aportado al fisco chileno desde la nacionalización más que toda la empresa privada por concepto de impuestos en ese mismo lapso de tiempo.
No obstante, si bien la Gran Minería explotaba solo un 10% de los recursos mineros en 1973, hoy son responsables de dos tercios de la producción nacional. El problema, son las condiciones en que lo han hecho.
Según informes del SII de la Tesorería General de la República entre los años 1995 y 2005 solo una de las grandes empresas mineras más grandes en Chile pagó impuesto a la renta (Escondida), mientras que otra lo hizo solo en algunos años (Mantos Blancos). El resto ha evadido pagar impuestos declarando “pérdidas irremediables”. La verdad es que han evadido impuestos mediante la transferencia de precios, que en términos simples significa vender a precios inferiores el cobre a empresas aliadas cuya casa matriz se encuentre en el extranjero. Ejemplo es Disputada Las Condes, que declaró pérdidas por 15 años sin pagar un solo peso por impuestos y se vendió por 1.600 millones de dólares (eso vale una empresa que tiene pérdidas por 15 años). Esta situación se mantiene hasta hoy en día.
El argumento clásico para defender la gran minería privada es que las condiciones más firmes y rigurosas dañaría la inversión en Chile. Lo dicho anteriormente, carece de toda racionalidad; un estudio del Instituto Fraser de Canadá estableció que de todos los países productores de cobre el que tenía mayor potencial era Chile, que tiene las mejores leyes medias que aseguran mayores rentabilidades y además los yacimientos más grandes del mundo. ¡Y sin embargo declaran pérdidas! Es absurdo sostener lo anterior debido a que en Chile como estableció el Trabajo de la Comisión especial de Tributación Minera del Senado, las empresas privadas de la Gran Minería no pagan impuestos, mientras que en cualquier país del mundo donde se pueda producir cobre existe royalty superior a los dos dígitos y leyes medias muchísimo más bajas.
Por lo demás, las utilidades de las empresas mineras son simplemente impresionantes. El año 2009 BHP Billiton a escala mundial tuvo ingresos por 50 mil millones de dólares, utilidades antes de impuesto de 11.617 millones y utilidades después de impuestos de 6338 millones de dólares. Es decir, antes de impuestos tuvo un margen 23% y después de impuestos de 12.6%. En el mundo, las más grandes empresas tienen márgenes de utilidad de entre 5 y 6%. Las empresas en Chile soñarían con tener esas utilidades. Para qué hablar de las concesiones plenas mineras, que como dijo en su momento el Ministro de Minería José Piñera: “Sin plazo de término; irrevocable; inmodificable; oponible al Estado: exenta de todo control financiero por parte del Estado y de toda obligación impuesta por el Gobierno”, y, en caso de expropiación, “cualquiera que sea la causal que se aduzca” con derecho a exigir “el pago previo del valor comercial del yacimiento mismo (¡no sólo de las inversiones!), el valor presente de los flujos futuros”.
Por lo demás, hay argumentos de carácter político. El criterio que debe importarle a los chilenos es que manejando CODELCO, tan solo un tercio de la producción nacional ha aportado al fisco, desde que existe, más que todas las empresas mineras juntas desde la misma fecha.
¡De qué nos sirve que se lleven toneladas de cobre si ello no va en beneficio de nuestro país!. 
Para peor, se ha instalado una ofensiva mediática para desacreditar a Codelco acusando a la empresa de ser ineficiente, de tener altos costos y de ser controlada por “operadores políticos”, exigiendo además la participación de capitales privados en la lo que queda de la viga maestra. Así comienza la estrategia para apoderarse de lo poco que aún nos pertenece.
Como una Juventud de Vanguardia tenemos que plantearle a Chile un nuevo camino.
En 1983, Radomiro Tomic escribió una carta en El Mercurio repudiando la legislación minera que hoy nos rige señalando que “Más temprano que tarde el cobre volverá a ser chileno”.
Debemos honrar esa promesa y caminar hacia la recuperación de nuestros recursos naturales no solo para explotarlos y exportarlos como materias primas sino para refinarlos y darles valor agregado. 
Como hemos visto en el caso de YPF en Argentina, no se humilla el Estado cuando recupera su soberanía.

VI. “Vanguardia en expropiar los derecho de agua”
El problema del agua se reduce a que, con ocasión del código de aguas de 1981, se separa el agua de la tierra, creándose un mercado paralelo, de tal manera que particulares pueden poseer ilimitados derechos de aprovechamiento de aguas, sin tener tierras que cultivar, y por otro lado muchos agricultores con tierras y sin agua para producir. Esto origina que grandes corporaciones e inversionistas lucren con la sola venta o arrendamiento de estos derechos, sin siquiera haberlos utilizado en aprovechamiento de un predio. Además, genera el encarecimiento de todos los productos agrícolas, baja en las exportaciones de este rubro , por lo tanto una crisis alimenticia, y el costo que las familias chilenas, incluso las no agricultoras, tienen que pagar producto del alza de precios de estos productos que, como bien sabemos, son básicos en cualquier hogar de Chile. En algunas comunas, como Petorca, las napas subterráneas de agua están agotadas , lo que ha generado que esas zonas deban abastecerse de agua potable mediante el envió de camiones con agua. ¡Si eso no nos alarma, no quisiéramos pensar qué entendemos por dignidad! 
En este sistema pierden todos, no sólo el pequeño y mediano agricultor, sino también la familia chilena que consume estos productos, y al largo plazo termina resintiéndose la economía, y muriendo las zonas agrícolas de nuestro país, que pasan a manos de los poderosos, quienes vuelven a subyugar al campesino chileno.
Cuando don Eduardo Frei Montalva plantea la reforma agraria, se inspira, principalmente, en dos cosas: La dignificación del campesino chileno (mediante el otorgamiento de tierras que no sólo le significaban propiedad material, sino también su autodeterminación, para dejar de depender en sus decisiones políticas y sociales, del patrón), y la crisis alimenticia por el no cultivo de grandes extensiones de tierras.
El conflicto del agua actual, tiene similares causas, desde la perspectiva que planteamos . Porque el hecho de que pocos tengan agua, produce que los pequeños y medianos agricultores: o no tengan acceso o lo tengan en mucha menor cantidad. Esto trae como consecuencia que estos agricultores siembren menos o no siembren, trayendo consigo, menos producción nacional e incluso en muchos casos la venta de sus tierras a quienes sí poseen agua, en precios irrisorios, debido a que al no contar con agua esas tierras se devalúan hasta bajo el 50% de su precio real . En síntesis, un retroceso de lo que fue la reforma agraria, puesto que las miles de hectáreas repartidas a los más desposeídos vuelven a manos de los más ricos.
Esto mismo, va a significar que el campesino vuelve a depender única y exclusivamente de un trabajo asalariado, para el mismo que compró sus tierras, perdiendo consigo eso tan preciado que don Eduardo Frei Montalva quiso regalar, su dignidad, su independencia en la toma de decisiones y a la postre su sobrevivencia.
Como jóvenes Humanistas Cristianos, debemos demandar la expropiación de todos los derechos de aprovechamiento de aguas que se han otorgado en Chile. Que vuelvan al Estado, y que éste los distribuya en proporción a la tierra cultivable de cada persona o institución, y que se prohíba la venta, hipoteca o arrendamiento de estos, a no ser que se vendan en conjunto con la propiedad. ¡No hacer esto es como tener un cuerpo sin pulmón!.
Además, debemos exigir que se consagre en nuestra Constitución que el agua le pertenece a todos los chilenos, que es un derecho inalienable, no disponible y que va indisolublemente unido a la tierra a la cual sirve.
Camaradas y amigos, ¡nuestro país se ha construido sobre la base de profundas desigualdades y abusos de los ciudadanos contra los ciudadanos, llegó la hora de equiparar las cosas, proteger a los más débiles y hacer de nuestro pasar por la vida algo más que administrar un sistema, que a todas luces nos demuestra que está lejos de ser Humanista y Cristiano!

Pero como planteamos inicialmente, no basta con las ideas, faltan jóvenes que las lideren en sus comunidades y espacios de participación con compromiso democrático y revolucionario.
Si somos capaces de mantenernos unidos, de fortalecer nuestra fraternidad y constituirnos, no en el brazo de un partido anquilosado, sino en una herramienta de transformación social cristiana, seremos la esperanza de cambio para el partido y el país. Y resonarán al final de este Congreso las palabras que dirigiera Eduardo Frei Montalva a la Juventud chilena en 1964 “¿Quién puede contarlos a ustedes? ¿Por qué están aquí? Porque ustedes son la respuesta, son el mensaje, son el clamor de Chile.”