Como ya he señalado en otra oportunidad[1], en nuestro país subsisten
dos sistemas previsionales, el de capitalización individual que rige como regla
general para la gran mayoría de los chilenos y el de reparto para los que
rehusaron cambiarse al nuevo sistema, a cargo del Instituto de Previsión Social
y el que rige para las Fuerzas Armadas, de Orden y Seguridad Pública y
Gendarmería de Chile compuesto por Capredena y Dipreca. Es éste último es de
especial relevancia puesto que dicho modelo previsional preferente no solo
beneficia hoy a los uniformados de las respectivas ramas sino también a los empleados
civiles que integran las plantas respectivas y que desarrollan una labor
fundamental en el funcionamiento regular de dichas instituciones ya sea en lo
propiamente administrativo como en otras actividades muy variadas como la tarea
de rehabilitar a las personas privadas de libertad en Gendarmería o la
actividad médica al interior de las Fuerzas Armadas.




